lunes, 7 de septiembre de 2015

NUESTRO PANTEÓN NOS REPRESENTA



La tecnología tiene trazos de estar convirtiéndose en religión. Santos y milagros no van a faltar. Nos quitamos una divinidad muerta de encima (primero el barbas bíblico y después la ciega fe en la razón nuestra) y no dejan de brotar nuevos e inimaginables candidatos a ocupar la vacante poltrona del Olimpo: el culto al Propio Cuerpo o al Rey del Rocanrol, el Fútbol Club de Siempre o la Ciberacción, el Progreso Acéfalo, la Fama, la Moda, la Vida Sana, las Sacras Divisas (¡oh ¥€$!), el Santísimo Libre Capital, el Mercado Santo, la Cirugía Plástica o Curativa, la Medicación Trascendental… ¿Para qué seguir con el recuento? No hay, efectivamente, color: tenemos los diosecillos que merecemos. 



 

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