lunes, 4 de mayo de 2015

Exagero pero me quedo corto.

L O S    P O E T A S    M E N T I M O S    D  E M A S I A D O

Sí, no olvidemos que los poetas, como la prensa, también somos tendenciosos y mentimos, como bien nos previnieran los platones, nietzsches y pessoas que en el planeta Tierra han sido. 

Aunque si no pareciera un alegato a favor de la irresponsabilidad sería más exacto decir que no somos nosotros quienes mentimos, sino los poemas que escribimos. Y es que uno, la mayor parte del tiempo, es algo más que poeta: peatón, por ejemplo, corresponsal, asalariado, pareja, hermano, hijo, televidente o mismamente usuario de Féisbuc.

Pero bien es cierto que,
aunque lo llamemos rapto de las musas, trance o inspiración, en cuanto uno se pone a cantar, exagera... (Eso lo sabe perfectamente todo aquel que alguna vez se haya duchado de excelente humor.) En una dirección o en otra, tan pronto como uno canta, ¡exagera! Sea amor o sea odio, sea pena o alegría, ¡exagera! Exagera, sí, pero ni así es suficiente... 

«Exagero pero me quedo corto», jo jo jo, podría ser un buen epigrama contra malos y buenos poetas.

1 comentario:

  1. Si no hubiese exagerado Homero, Schliemann no se hubiera empeñado en descubrir Troya y si Rabelais no hubiera exagerado ¿que hubiera sido de Gargantúa y Pantagruel?, en fin, así hasta que nos cansemos.
    El poeta que prepara el poema como si fuera a haber un regateo con el lector (en una especie de venta en un mercadillo, subiendo los precios hasta llegar a uno, que convenga a los dos) para que al final se quede intelectualmente en un término justo; éste no creo que llegue lejos.
    Los poetas deben ser exagerados, pues, ahí vive la imaginación; pero no recargados, pues, ahí se aloja el tedio del lector.

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